Cómo perforar metal sin dañarlo

marzo 6, 2021

Trabajar con metal nunca es tarea fácil. Su dureza, dependiendo del grosor, la aleación, etc. siempre nos va a complicar el trabajo a realizar. Cuando la pieza a tratar es de grandes dimensiones, es más difícil de manipular, lo que añade un plus de dificultad al trabajo que queramos realizar. Si, además, lo que necesitamos es taladrar el material, tendremos que saber antes cómo perforar metal sin dañarlo. ¡Quédate con nosotros y te damos unos consejos!

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Pasos para perforar metal sin dañarlo

¡Protégete!

La mayoría tendemos a olvidarnos de nuestra integridad física al realizar pequeñas tareas de bricolaje doméstico. Ese es el primer error que cometemos. No olvides que vas a trabajar con metal y las virutas que se desprenden en la perforación son realmente peligrosas. Pueden saltarnos a los ojos o hacernos un corte en una mano desprotegida. Por eso, ¡recuerda llevar guantes y gafas de protección!

Asegura bien la pieza

Sujeta la pieza a la mesa de trabajo mediante una prensa, si tienes, o con la ayuda de sargentos. No es buena idea sujetar la pieza con una mano mientras manejamos el taladro con la otra. Fijarla bien a la superficie sobre la que trabajemos, evitará que dañemos el metal y que salga despedida golpeándonos la mano o produciéndonos un corte.

Elige la broca correcta

Es importante conocer la naturaleza del material que queremos taladrar. La elección de la broca será en función de las características del metal. No es lo mismo perforar una fina plancha metálica, que una pieza más gruesa y de metal abrasivo como el hierro fundido, por ejemplo. Generalmente, vamos a utilizar brocas HSS, llamadas de acero rápido, para la mayoría de los trabajos. Pero, si tratamos con metales más resistentes, existen brocas con punta de titanio o cobalto, más adecuadas en estos casos.

Puncionar previamente el metal

Por mucho que lo intentemos, la broca siempre tiende a resbalar sobre el metal. Para solucionar esto, realiza una pequeña muesca previa con la ayuda de un punzón. Así te asegurarás de taladrar en el sitio justo y no dañarás el resto de la pieza.

Ojo con la velocidad y la presión

Llegado el momento de perforar, debes ser paciente y no tener prisa. Deja que el taladro trabaje solo, a velocidad mínima y sin presionar demasiado, para que la broca vaya introduciéndose en el metal y el agujero quede perfecto. Si el trabajo es muy exigente, ya sea por el espesor de la pieza o por el tipo de metal, es aconsejable hacer pausas para que pieza y broca se enfríen. Del mismo modo, la lubricación también es muy importante y en estos casos de metales más resistentes se recomienda el uso de aceites especiales.

Pule tu trabajo

Ahora que ya has taladrado la pieza, elimina la rebaba de la superficie con ayuda de una lima. También puedes limar el orificio para que quede perfecto.

En Teminsa tenemos todo tipo de brocas y taladros para el bricolaje del hogar y para los profesionales más exigentes. Para cualquier consulta, no lo dudes, ¡llámanos!

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